Algún día voy a ser puntual

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Ser puntual es una buena manera de que parezca que tienes todo bajo control, aunque en realidad no sea así. De todas formas, no es muy difícil convertirse en el rey o reina de la puntualidad.

1. Sal de casa 20 minutos antes de lo que lo harías normalmente y cuando llegues al lugar de la cita ponte a mirar tranquilamente tu Instagram. Cuando vaya llegando todo el mundo te encontrarán a gusto. No intentes llegar a la hora exacta de la cita, porque es prácticamente imposible.

2. Ya sabemos que puedes llegar a la oficina sin ayuda, pero echa un vistazo a Google Maps para saber cómo está el tráfico o si hay problemas en el transporte público. Google Maps es la herramienta perfecta para saber si el camino hacia el trabajo puede convertirse en una pesadilla de varias horas. La excusa del atasco es lo mismo que decir “no sé cómo usar mi teléfono y por eso llego tarde”.

3. Añade 15 minutos al tiempo estimado por Google. No conozco a ningún humano que camine tan rápido como para cumplir los cálculos de Google Maps. El transporte público tampoco es tan preciso como cree Google. Así que suma 15-20 minutos al tiempo que calcule Google Maps.

4. Deja preparada la ropa para el día siguiente siempre en el mismo lugar. Seguro que crees que sabes dónde has dejado las llaves o piensas que la chamarra que te pusiste ayer también puede servirte para hoy, pero estás equivocado. El tiempo pasa más rápido de lo que parece y puedes tardar en buscar todo lo que necesitas cinco minutos… o cinco horas. Ahórrate el estrés preparando la noche antes todo lo que necesites para la mañana siguiente y déjalo todo en el mismo sitio.

5. No programes tus reuniones sin un margen de tiempo entre ellas, porque las reuniones suelen alargarse y no cumplirás el horario que te has propuesto. Si programas varias reuniones a lo largo del día sin dejar un margen de tiempo entre ellas llegarás tarde a todas. Además, ir corriendo a todas partes, es estresante.

6. No esperes a que termine de sonar la alarma para levantarte. Esos cinco minutos extra en la cama que ganas por presionar el botón de repetición de la alarma no merecen la pena si piensas en las prisas que te van a entrar luego.

7. Si te sobra un poco de tiempo, no empieces a hacer algo que sabes que no te va a dar tiempo a terminar. Esto es algo típico de las personas que siempre llegan tarde. Se extrañan tanto de que les sobre tiempo antes de salir que empiezan a hacer otra cosa. Y luego ¿sabes lo que pasa? Los cinco minutos de antelación con los que ibas a llegar se convierten en 15 minutos… de retraso ¿verdad?

8. Anota en tu agenda todo, incluso los detalles más insignificantes, para tener claro cuándo vas a estar ocupado y de qué tiempo libre dispones. Puede parecer una tontería anotar cualquier cosa en una agenda, cuando éstas se suelen utilizar para cosas serias, pero es la única manera para no programar una cita en un momento que ya tienes ocupado.

9. Cómprate una cafetera programable porque, seamos sinceros, eso de levantarte un poco antes por las mañanas para hacer café… Si te compras una cafetera programable podrás disfrutar de una taza de café nada más levantarte, sin tener que esperar a que se haga o tener que sacar tiempo para ir a la cafetería de la esquina a tomártelo.

10. Adelanta 10 minutos todos los relojes. Si la única manera de que salgas a tiempo de casa es pensando que llegas tarde, finge que es así. Esto te funcionará muy bien hasta que empieces a enfadarte con tus amistades porque siempre llegan 10 minutos tarde (un poco de tu propia medicina ¿no?).

11. Aprende a librarte amablemente de la gente que no para de hablar. Es tan sencillo como decir, “¡Qué interesante! Tengo una reunión ahora mismo, pero podemos hablar de ello más tarde si quieres”. O algo parecido. No tienes por qué llegar tarde por no atreverte a decirle a tu saliente o BFF que como no se calle te va a hacer llegar tarde.


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