El espejo inteligente que aprende a reconocer rostros

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Bismart deslumbrará en el MWC con una pantalla capaz de saber quién tiene delante, descubrir sus emociones y personalizar la oferta

Antes era la minería de datos. Hoy es el big data. Mañana, el dato evolucionará a la inteligencia y, luego, a la acción. Y como la clave de la I+D es anticiparse al mañana, la mayoría de las empresas ya trabaja en ello hoy. Para Bismart, compañía especializada en apoyar la toma de decisiones transformando datos en conocimiento, la acción se materializa en un espejo que une todas las tecnologías inteligentes, con el reconocimiento de imágenes y la conexión wifi y Bluetooth. El resultado proporciona a quienes se reflejan en tal espejo un asesoramiento personalizado. Es su arma secreta para el Mobile World Congress.

Está concebida como una herramienta para la industria del retail, aunque dependerá del cliente. De hecho, el año pasado fueron nombrados Mejor Solución en Innovación y Tecnología en Internet de las Cosas en el IoT Solutions World Congress por un algoritmo que hacía las veces de asesor de compras a través de la personalización e identificador de población vulnerable en riesgo de exclusión social. «Con los datos puedes gobernar», lanza el consejero delegado de Bismart, Albert Isern. Hasta a Microsoft han seducido con su empuje: le ha nombrado partner del año en Business Intelligence y ha sido finalista en Data Analytics.

Es Microsoft, de hecho, la segunda pata en la fabricación del espejo. «Estamos haciendo una alianza con ellos, con un mayorista del mundo de las IT y con un fabricantes de antenas Wifi», explica Albert Isern en exclusiva para INNOVADORES. De lo que se trata es de que el espejo ofrezca la mejor respuesta a un cliente en una tienda de ropa, venga de donde venga el usuario. «Si ya has estado navegando en mi web buscando determinados productos, cuando entras en la tienda te hago una oferta referente a aquello que has estado mirando». Si no has estado nunca en la tienda se usa el reconocimiento facial. «Por tus expresiones y estado emocional, te perfila y ya te puede sugerir algo que pueda ser de tu interés». Por último, mediante tarjeta de fidelidad o algún sucedáneo como tener la app de la marca bajada en el móvil. «Este espejo tiene una antena y ella te lee».

Incluso, sigue Isern, dar la vuelta a la tecnología que ya utilizan las Fuerzas de Seguridad «para identificar a los malos» y utilizarlo, en positivo, «para encontrar a los Vips». Es decir, tener una base de datos de aquellos clientes fieles para usar el espejo con el objetivo de darles un trato superior cuando éstos accedan a la tienda. Y es que parece que el cruce de la tecnología base de Bismart entre industrias es clave en su quehacer.

Un ejemplo de ello es la herramienta que les alzó vencedores en el IOT Solutions World Congress. El mismo algoritmo que utilizan para venderle la televisión adecuada a la persona adecuada en función de su estilo de vida y situación económica, usado para identificar población en riesgo de exclusión social. «Es una arma súper potente para los gobiernos, porque éstos ya tienen políticas, bolsa de dinero y ayudas para la gente en riesgo, pero esa ayuda la dan a personas que lo piden y cumple unos requisitos», explica Isern. Y para pedirlo, tienes que estar informado de la posibilidad. Con el big data, Bismart se propone «dimensionar mejor los servicios sociales» y repartir tales ayudas dónde más se necesiten.

Pero la cosa no empezó ahí. «El punto de origen era convertir los datos que tienen los clientes en conocimiento para tomar decisiones», explica Albert Isern. Es decir, tomar decisiones estratégicas a partir de datos que ya generaban las tiendas, pero que no se analizaban por la rigidez de aquellos sistemas de información. «Aquí nace el Business Inteligent, una base de datos que pones por encima, que va copiándolos y, estos sí, los puedes trabajar para encontrar estadísticas», sigue el consejero delegado. La clave aquí fue especializarse y ser únicos en aquello que hacían. «Para competir con la tendencia natural del mercado de concentrar proveedores, hay que ser el mejor, y nosotros somos especialistas en eso».

Especialistas en la combinación de datos creados online por el propio cliente con su comportamiento en internet, con datos públicos respecto al territorio e información del entorno o actividad económica predominante de una zona. Todo eso les ha granjeado un abanico de clientes tan amplio que va desde tiendas, bancos y aerolíneas a administraciones públicas. Han llegado, incluso, a asesorar en la localización de un futuro colegio en Berlín. Todo, por «conocer tus gustos mejor que tú».

Respecto al debate que esta cosecha de datos genera en la sociedad, Albert Isern puntualiza que «a las marcas no les interesas como individuo, les interesas como patrón». Añade, además, que «estamos hablando de herramientas que pueden mejorar la sanidad, que fomentan las Smart Cities, que inciden en las energías renovables».

Sea como sea, «queda muchísimo por hacer». El big data y la inteligencia aplicada al mismo es una tendencia cada vez más real pero, de momento, existen muchas barreras psicológicas y de necesidad de cambio organizativo para que se implante rápidamente. Sin embargo, «el camino es muy ilusionante» concluye Isern. «Sobre todo esta parte de la robótica y de las máquinas que aprenden y son cada vez más inteligentes».


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